Siete edificios con estructuras singulares
La imaginación hecha realidad: un recorrido por edificios que parecen desafiar la física, y por la ingeniería estructural real que los sostiene.
1. Torres KIO, Madrid
Conocidas como las Puertas de Europa, son dos torres de 114 metros y 26 plantas que se inclinan una hacia la otra. La estructura, de acero y hormigón armado, gira sobre un núcleo central que reparte las cargas de forma equilibrada pese a la inclinación. Proyecto de Philip Johnson y John Burgee.
2. Torres Blancas, Madrid
Un ejemplo de arquitectura orgánica: 23 plantas y 71 metros de altura con una estructura que recuerda a troncos de árbol, rematada en grandes losas circulares en voladizo que actúan como terrazas ajardinadas. Obra de Francisco Javier Sáenz de Oiza, construida en los años 60 con soluciones tecnológicas muy avanzadas para su época.
3. Castellana 81 (Torre BBVA), Madrid
Diseñada por Sáenz de Oiza junto al ingeniero Javier Manterola, se apoya en una estructura de doble núcleo de hormigón situada a ambos lados del túnel de metro que pasa por debajo del edificio. El edificio se organiza en seis bloques de cinco plantas apoyados unos sobre otros mediante grandes ménsulas, lo que genera los característicos ritmos horizontales de su fachada.
4. Museo de Arte de São Paulo (MASP)
Obra de Lina Bo Bardi: una losa que parece flotar sobre solo cuatro apoyos de hormigón pretensado, dejando una planta baja completamente diáfana. Dos grandes pórticos de hormigón armado sostienen toda la estructura suspendida.
5. The Frame, Dubái
Un marco rectangular hueco de 150 metros de altura, con dos soportes verticales de hormigón armado y un tramo superior resuelto con vigas tipo Prat, como si fuera un puente colocado en vertical. Diseño conceptual de Fernando Donis, desarrollo ejecutivo de ARAD.
6. Lotus Temple, Nueva Delhi
Veintisiete pétalos de hormigón reforzado revestidos de mármol blanco, dispuestos en grupos de nueve para formar una flor de loto. La geometría de los pétalos, que se abren desde la base, es la que da al edificio su estabilidad estructural. Obra del arquitecto Fariborz Sahba.
Un hilo común
Hormigón armado y pretensado, acero estructural y vidrio son los protagonistas de las seis estructuras. Lo que las hace singulares no es tanto el material como la estrategia de distribución de cargas: núcleos descentrados, losas en voladizo, marcos que trabajan como puentes verticales o geometrías que se autoestabilizan. La misma lógica, a otra escala, es la que aplicamos en nuestros proyectos de rehabilitación y obra nueva.